¿Qué habrá sido de la luna?
¿Dónde se ha ocultado?
¿En qué momento en mi caminar errático se me ha extraviado?
Mientras estoy sentado en mi húmeda y musgosa piedra, miro el oscuro horizonte;
Miro su rostro solemne, apático; su mirar me devora una vez más.
Me pierdo nuevamente en ella, en su olor que ya no recuerdo.
El viento frio me rodea, la niebla del sopor de la memoria me distraen mientras caigo al deslizarme hacia el suelo.
Al llegar a la tierra la negrura del cénit me guía hasta el sueño,
En algún lugar del reino prohibido se que se encuentra su sonrisa apócrifa,
La sonrisa de los iniciados.
¿Dónde habrá ido la luna con su resplandecer amarillo?
Se aproxima el amanecer, y con él la muerte de mi noche de luna nueva,
Noche de estrellas y bruma; esta, mi noche sin luna.
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