martes, 19 de agosto de 2014

De: desde la bruma del sendero...

Frente a mis ojos, la nube negra se apodera de los cerros, los viste con oscuros oráculos.  Los viejos árboles aguardan por la llegada de la tormenta y en ellos se refugian los gorriones tímidos, que de a pocos han venido desapareciendo en lo anónimo y ridículo de lo cotidiano.


Giró un instante, observó como los hombres instalan las sombras a mi espalda, adoran inconscientemente la oscuridad ignorando su belleza, le rinden culto por la inercia que acompaña a las masas.  

El silencio se instala y el viento susurra cánticos olvidados. Ya viene la lluvia.

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