domingo, 23 de marzo de 2014

Escrito de: en la bruma del sendero

Quiero guardar silencio mientras asisto a la convalecencia que conduce a la muerte de algo realmente amado.  La incomodidad y el inconformismo presionan mi pecho a pesar de poder respirar el viciado aire, porque más que el aire me falta es la vida.  Como un espectador miro como se marcha en el desgarrador sentimiento de la despedida, mientras no puedo tartamudear el adiós.  A veces las cosas hermosas mueren de una manera tan simple e inevitable, tal y como se marchitan las flores, sin aviso y tristemente en el silencio de una mañana cualquiera. Me siento en el un andén y espero a que la vida pase, porque en estos momentos es cuando se aguarda que algo traiga significado a este estado de existencia desgarrada, a esta larga agonía que es aferrarse a algo que inevitablemente es arrebatado, que en negros designios estaba escrito a abandonarnos porque simplemente se pertenece a aquellos que han sido condenados al nacer