martes, 19 de agosto de 2014

De: desde la bruma del sendero...

Frente a mis ojos, la nube negra se apodera de los cerros, los viste con oscuros oráculos.  Los viejos árboles aguardan por la llegada de la tormenta y en ellos se refugian los gorriones tímidos, que de a pocos han venido desapareciendo en lo anónimo y ridículo de lo cotidiano.


Giró un instante, observó como los hombres instalan las sombras a mi espalda, adoran inconscientemente la oscuridad ignorando su belleza, le rinden culto por la inercia que acompaña a las masas.  

El silencio se instala y el viento susurra cánticos olvidados. Ya viene la lluvia.

De alegoria de un eterno anhelo...

Estás lejos, tanto para extrañarte.
 
Te perdí, tiempo atrás, en una despedida oculta en tu sonrisa.

Partiste con un callado dolor, dejando un valle mudo entre nosotros.

lunes, 12 de mayo de 2014

Escrito de: Frente a los engranajes


Pasan los minutos con lentitud; siento como el tiempo cae sobre mí y carcome toda la capacidad para afrontar los vientos. Cada segundo miro como la niebla cae desde las cimas y oculta los significados de las cosas, olvido las palabras de lo básico y no comprendo los mensajes en los símbolos ocultos en las paredes y graffitis. Soy un extranjero que no comprende el idioma de la nación por la que transito con mis sandalias gastadas; las personas asumen que soy un bárbaro venido de ciudades utópicas y míticas. Las barbas me crecen y encanecen haciéndome un hombre extraño en mi reflejo. Al morir la mañana puedo presentir que soy observado por bestias y fieras que me miran desde la oscuridad de los edificios, me acechan para caer sobre mí, para atacarme, para devorarme y asesinarme, o por lo menos asustarme y expulsarme de estas tierras sin nombre. La ansiedad hace apresurar mis pasos cuando busco en la noche mi refugio en las montañas, las manos me tiritan y el hambre me impacienta, pero se que debo moverme rápido o seré el alimento de los lobos que durante todo el día me rondan, aguardando tratando de descifrarme, saboreándose y aullando mientras me miran fijamente desde la retaguardia 

domingo, 23 de marzo de 2014

Escrito de: en la bruma del sendero

Quiero guardar silencio mientras asisto a la convalecencia que conduce a la muerte de algo realmente amado.  La incomodidad y el inconformismo presionan mi pecho a pesar de poder respirar el viciado aire, porque más que el aire me falta es la vida.  Como un espectador miro como se marcha en el desgarrador sentimiento de la despedida, mientras no puedo tartamudear el adiós.  A veces las cosas hermosas mueren de una manera tan simple e inevitable, tal y como se marchitan las flores, sin aviso y tristemente en el silencio de una mañana cualquiera. Me siento en el un andén y espero a que la vida pase, porque en estos momentos es cuando se aguarda que algo traiga significado a este estado de existencia desgarrada, a esta larga agonía que es aferrarse a algo que inevitablemente es arrebatado, que en negros designios estaba escrito a abandonarnos porque simplemente se pertenece a aquellos que han sido condenados al nacer

martes, 21 de enero de 2014

A la sombra del Condor

Ayer me detuve a imaginar que la perdía dejándola ir en medio del humo del volcán que observa desde la lejanía azul. Creo que mi fantasía destruyó con un corte lento y fino de daga el universo, lo degollé sin un sentimiento de culpa.
El tiempo se materializó. La ciudad se burló a mí alrededor, las paredes blancas y grises se confundieron con el borrón de las personas difuminadas, como una acuarela mojada, pobres anónimos. Mi pecho se vació al ver las flores marchitar con mi paso de monstruo cansado. Mi mirada se inclinó ante las de las palomas que con el cuchichear de gárgolas que me observaron desde las fuentes y los aleros.
Mis piernas tropezaron por el cansancio de correr días tras su sombra, negra y amplia como la de un gran cóndor que flota tras las montañas pintadas en el horizonte.
El aire se vició ante la muerte del sonido que se fue con sus labios color rosa, en los que deposité todas mis canciones con un beso que le robé, impregnado con el sabor a la despedida. Esos labios que cubrían uno de mis tesoros, ese del que siempre me jacté, el erario que al cerrar mis ojos siempre se dibuja, esa riqueza de la cual fui el único dueño, su sonrisa socarrona.

También me imaginé caminando solo por la lluvia, queriendo expiar mi respiración. Vagabundeando de una callejuela a la otra, al capricho del viento ladrón de su risa, al igual que una cometa a la que le arrancaron la cuerda que la anclaba al suelo, a lo terrenal.
Al final de todo, cuando el cuerpo es simplemente plomo, me perdí al caer en el agua de un charco en el que buscaba  el candil de su mirada. Al parecer, al final simplemente morí.

jueves, 16 de enero de 2014

Poema - de alegoría de un eterno anhelo

Hoy la ausencia de su olor me ha despertado.


Con la mirada borrosa la busco en el recuerdo de ese último beso corto.


¿Dónde quedó su cuerpo desnudo que moldee con mis manos, en el que extravíe mis caricias, ese que fue mío?

La madrugada ingresa en mi habitación, su perfume es otro, es insípido.  Observo su retrato gastado sobre mi escritorio, su sonrisa me conforta y el silencio me indica que ella se ha ido.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Evento

Su cabello se desordena con el aleteo de las mariposas negras, oscuras como el destino de la atracción correspondida y prohibida.  


Sus sombras son largas en las aceras, como de cuervos lejanos que se interponen al sol que nos abraza.  Su sonrisa me ha cegado, me atrae.


Suena la clepsidra, al caer el agua indica la llegada del momento, de pronto, su voz, la de la sirena, indica que hay cosas en el mundo que dan ganas de morir.  Escucho el dictamen, comparto el juicio, asumo la condena.


las mariposas vuelan distraídas sobre el vapor del café, una sombra me oculta su mirada; observo su labios, sus provocativos labios bien pintados, tiemblan al detener con esfuerzo algunas palabras.  En su mejilla se dibuja tímidamente una sonrisa pícara, mientras con su dedos tamborilea sobre la taza.


Me he quedado sin palabras, la sincera condena me ha doblegado sin iniciar.

Pronto el sol estará oculto detrás de los cerros, la noche hará su entrada y ella canturrea y repite palabras inconexas, el árbol, el auto, eso o aquello, poco importa, sonríe y está llena de luz.